¿SABIAS QUÉ?
ANÉCDOTAS
Las defenestraciones de Praga se han repetido en tres ocasiones en la historia de Bohemia, que tuvieron lugar, respectivamente, en 1419, 1483 y 1618. El más célebre de estos episodios fue el de 1618, ya que tradicionalmente se conoce como el detonante de la Guerra de los Treinta Años. Una terrible guerra con motivaciones religiosas que desoló media Europa.
El 23 de mayo de 1618, los representantes protestantes de la aristocracia de Praga, encabezados por el conde de Thurn-Valsassina, capturaron a dos gobernadores imperiales, Jaroslav Martinitz y Wilhelm Slavata, junto con su secretario Philip Fabricius, en el castillo de Hradcany, en Praga, y los arrojaron por las ventanas del castillo.
La aristocracia bohemia estaba incómoda tras la elección de Fernando II, duque de Estiria, como rey de Bohemia, cuya población era predominantemente protestante. El fin de la tolerancia con los protestantes, la reintroducción de la servidumbre y la orden de cese de la construcción de algunas capillas protestantes actuaron como chispa de la insurrección. Los conspiradores, con el argumento de que el terreno sobre el que estaban construyendo las capillas quedaban en manos del rey y la Iglesia Católica, denunciaron la violación de la Carta de Majestad, escrita por el emperador Rodolfo II en 1609, que permitía la libertad de culto.
No en vano, los tres representante imperiales cayeron suavemente sobre un montón de estiércol depositado en el foso del castillo. Slavata se desmayó, pero ninguno de ellos quedó herido de gravedad.
Los Fabricius poco después serían nombrados por el emperador con el título nobiliario de von Hohenfall (literalmente caídos desde lo alto). La supervivencia de los tres delegados imperiales se vio en los círculos católicos como una señal divina de que su voluntad estaba del lado católico.
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